En algún lugar se esconde ese silencio, lo escucho, lo reconozco y de pronto una sirena me destierra del paraíso...
Llegaron por mi.
A veces me escondo tras las faldas de algún recuerdo, otras sigo de largo como si no fuera conmigo.
Algunas veces e intentado gritar más fuerte y ha funcionado, sobre todo al principio pero al final siempre termino al borde del camino con mis maletas llenas de lágrimas y de años no olvidados.
Surge la pregunta: Vale la pena huir, correr hacia el vacío? Gritar desesperado hasta la inconciencia, desaparecer entre la muchedumbre indiferente, vacía...
Ya vengo, la noche llama...
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